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martes, 13 de marzo de 2012

¿Siete años de partida?


Permitidme mis estimados y silenciosos amigos que hoy os hable del final de una partida de rol por mail.

Pero no es una partida de rol más, no. Es el final de una campaña que se comenzó a jugar este mes hace siete años, que se dice pronto. Decía pues, que hace siete años me planteaba dirigir mi primera partida de rol por mail, jamás había jugado o participado de alguna manera en una de ellas, así que tenía bastantes dudas sobre si sería capaz o no de hacerlo. Por aquel entonces frecuentaba la extinta lista de correo de Warhammer que después derivó en la web de IGAROL, y allí lancé la sonda a ver quien habría dispuesto a apuntarse a esta campaña. Un grupo de seis jugadores dieron un paso al frente y con ellos emprendí este viaje que ha terminado hoy, un martes y trece de 2012, siete años después.

Del grupo original aguantaron hasta el final cuatro, y dos se añadieron más tarde para cubrir bajas. Así que con estos seis perseverantes jugadores hemos llegado al final de la campaña, y reconozco que la sensación que me ha quedado cuando he escrito FIN ha sido una mezcla de… alivio y tristeza.
   
Alivio porque reconozcámoslo. Ha sido un currazo de aúpa. Recuerdo haberme quedado muchísimas noches despierto para acabar el turno de rigor. El ritmo era bastante elevado y muchas veces el grupo se separaba y tenía que andar dividiendo mensajes entre los que se quedaban en abierto y los que pasaban a privados actuando sin que el resto se enteraran. Hoy día con webs preparadas para estas partidas todo es más sencillo, pero con las listas de correo, es más tedioso. Tienes que andar escribiendo mensajes en privado, no hay carpetas donde separarlas desde un solo sitio, tienes que organizarte desde tu propia cuenta de correo, en fin… muy laborioso. Desde luego si volviera a embarcarme en algo similar no sería en una lista de correo, pero hace siete años, no había otra herramienta, al menos, que un servidor conociera.
 
Siento alivio y la sensación del trabajo bien hecho. La campaña comenzó y terminó, no se abandonó, ni siquiera bajó el interés por la misma, porque cada mes el número de mensajes aumentaba con respecto al año anterior, lo que me indicaba que los cabrones de mis jugadores ¡querían más!
He sido testigo de magníficas aventuras por mail que se han muerto por falta de tiempo/interés o el motivo que sea. Simplemente pasa el tiempo desde el último mensaje y la partida se muere. Una lástima, y en el fondo yo pensaba que esto sería lo que sucedería, pero no fue así.
 
Con 4275 mensajes la campaña llegó a su fin.
Ahora repaso el material que tengo acumulado en mi disco duro sobre esta campaña. Tengo al menos tres documentos de Word donde yo escribía mis turnos antes de colgarlos en la lista de correo. Estos tres documentos hacen un bulto de cerca de 500 páginas y no está todo ahí. Me falta la primera parte de la campaña, al menos calculo que un par de años, los primeros. Recuerdo que por entonces hicimos obras en casa y tuvimos que irnos a vivir a una planta baja, así que con un portátil lo escribía todo y a la hora de subirlo a la lista de correo, ponía el portátil al lado mío en el coche y daba vueltas por las calles de mi barrio en busca de una wi-fi abierta, en cuanto el portátil me avisaba que había encontrado una, aparcaba y enviaba el nuevo turno. No tenía internet en la planta baja, y no quería parar la aventura durante los seis meses que estuve con las reformas. Si. Fue una época difícil. El robawifis me llamaban.
 
Además mapas, planos, papeles con los resultados de los combates, algunos archivos de audio preparados especialmente para la aventura, un par de entradas en la Wiki del Viejo mundo y algún cutrevideo colgado en youtube. Lo que decía al principio, un montón de tiempo invertido, que no perdido, porque la sensación es de trabajo bien hecho, como dije al principio.

Y por otro lado queda una sensación de tristeza porque tras siete años se había creado una “rutina” Abrir la lista de correo y comprobar los mensajes de los jugadores, ver por dónde te salían esta vez, esperar a que todo el mundo dijera la suya y finalmente, escribir tu turno.
Cada día me pasaba una vez por la lista de correo para ver cómo estaba la cosa. No quería demorarme más de lo necesario, así que cuando todo el mundo había enviado su mensaje con las acciones de los personajes, me ponía manos a la obra.
 
Ahora me he aliviado de esta rutina, una cosa menos, cosa que se agradece porque durante estos siete años las responsabilidades han proliferado, como un gremlin en un bautizo, ahora mismo tengo una responsabilidad de 14 kilos y dos añitos de edad que requiere de prácticamente, todo mi tiempo.
 
Y es que durante estos siete años, al menos dos de los jugadores nos hemos casado, y tres hemos tenido hijos, con lo que el tiempo libre se iba reduciendo. Uno de los jugadores tuvo mellizas, así que sus mensajes pobrecico ¡cayeron en picado! Pero aún y así, participó hasta el final.
 
En fin, que tenía ganas de verbalizar estas sensaciones, tras escribir el FIN en la aventura, quería colgar por aquí que sí. Que el rol por mail es muy divertido, que es un rol diferente, y que todo el mundo debería probar alguna vez.
Es diferente porque requiere de un extra que en el rol tradicional no se da. Es el extra de tener que hacer que se refleje en unas cuantas líneas lo que hace tu PJ, pero no solo eso, también sus gestos e incluso, dependiendo de lo que te lo quieras currar, sus pensamientos o sensaciones.
 
En una partida tradicional es más fácil, simplemente interpretas con mayor o menor fortuna, pero por mail, si quieres que tus acciones queden lo suficientemente claras debes dar un poco más de ti, debes dedicarle un extra, claro que, también está el que es parco en palabras y lo resume todo en dos líneas sin comas ni puntos. Pero en el grupo que me ha tocado dirigir, por lo general, los mensajes eran de calidad, algunos más que otros, pero de calidad en definitiva. No puedo quejarme, al menos ¡no había mensajes tipo sms!
 

En fin, que la campaña ha terminado, que estoy muy satisfecho por el resultado, además que el grupo de jugadores ha resultado muy cachondo. Había uno de Valencia, uno de Málaga, otro de Murcia, un vasco, un asturiano y dos catalanes. El vasco nos abandonó hará ya cerca de dos años, pero durante los cinco años que nos acompañó disfrutamos mucho con él, una lástima que no pudiera seguir hasta el final.
 
Este grupo de jugadores y un servidor quedamos en territorio neutral, esto es, Valencia, para conocernos y tomarnos unas cervezas mientras hablábamos de la partida y hacíamos el friki a base de bien. Todos menos uno pudimos vernos allí y además de llevarnos una camiseta conmemorativa, nos vimos las caras y quedamos para vernos en otra ocasión, quizá haciendo una quedada más al norte, para que pudiera estar el asturiano, que no pudo viajar hasta Valencia. Y en ello estamos.
 
La campaña por cierto es del juego Warhammer primera edición y se titula La Bestia.
Ahora que está terminada la estoy compartiendo con vosotros desde este humilde blog y desde la web de IGAROL. El mes pasado colgué la primera parte, este colgaré la segunda hasta completar las cuatro partes que forman la campaña completa.
 
Desde aquí, un saludo a Jordi, Alex, Amador, Ignacio, Javi y Vicente, los fenómenos que han hecho que esto sea posible.
 
¡Vino caliente especiado para ellos!